Dos locos deciden poner una zapatería. Averiguan que los mejores zapatos son los de cocodrilo y, sin pensarlo mucho, compran un gran bote y se van a buscar cocodrilos.
Después de haber atrapado a más de 50 cocodrilos, uno de los locos le dice al otro:
- Mira Manolo, si el próximo cocodrilo que atrapemos no tiene zapatos para mi se acabó la cacería.